Ejercicios a bordo:
Prevenir y moverse, clave para un vuelo cómodo
No estar horas inactivo dentro de un avión es la clave para no formar parte del 10% de los pasajeros que pueden sufrir de embolia pulmonar en un vuelo de más de ocho horas.
Estar muchas horas sin moverse dentro de un avión puede ser peligroso.
La inmovilidad, permanecer sentado todo el vuelo en asientos estrechos (característica de la clase turista), la deshidratación y la despresurización en alturas superiores a 6.800 metros favorecen la trombosis venosa profunda que caracteriza a este síndrome, que puede afectar a un 10% de los pasajeros que viajan más de ocho horas.
Los síntomas de una trombosis venosa (dolor, edema, coloración cutánea anormal y prominencia de las venas superficiales) se pueden sentir durante el vuelo, al aterrizar o días después de la llegada, según los especialistas.
Un reciente estudio publicado en la revista Neurology advierte del riesgo de sufrir embolia pulmonar por la formación de coágulos en las venas de las piernas, lo que puede bloquear las arterias pulmonares y producir en algunos casos un ictus en el viajero.
El pasajero que vaya a realizar un trayecto de más de ocho horas puede prevenir la formación de coágulos siguiendo las siguientes recomendaciones:
- Dar paseos cortos por el avión cada hora.
- Flexionar y rotar los talones moviendo todas las partes del pie al mismo tiempo.
- Vestir ropa ancha que mejore la circulación.
- No beber alcohol.
- Ingerir mucho líquido, ya que la deshidratación puede contribuir al desarrollo de coágulos.
- Consultar con un médico antes de emprender el viaje si se sufre o se ha tenido alguna enfermedad pulmonar o cardíaca.
(Fuente: Emol.com)
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